CENS 57

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martes, 29 de junio de 2010

"Un dinosaurio en el bolso" Lili Baldi

Los alumnos de 1º "A", analizaron junto la profesora Gloria Gracia el "Cuento Al abrigo"; y cada alumno tuvo que inventar una historia sobre el hábito de guardar o esconder.

Ella muy contenta por su hallazgo.. lo guardó con sumo cuidado, casi escondiéndose del resto del grupo, colocó ese paquetito envuelto en un media, debajo de toda la ropa que estaba guardando en el bolso, lo cerró y se apresuró a reunirse con sus compañeros, se colocó primera en la fila, para subir lo más rápido posible al micro que la llevaría de regreso.... estaba exaltada, nerviosa y feliz por semejante trofeo!
Ya en su hogar, tomó una ducha, apenas habló un par de palabras con su madre y cayó exhausta por el viaje y la aventura vivida durante tres días de campamento.... Su madre la ayudó a llegar a su cuarto, donde entró en un profundo sueño....
Mientras dormía, su mamá comenzó a sacar las cosas del bolso para poder lavarlas, a medida que sacaba ropa, zapatillas, restos de comida, enviada por las dudas si no era suficiente la que le darían en el campamento, un olor nauseabundo comenzó a inquietarla, era un olor penetrante, fétido, llamó poderosamente su atención ya que esa ropa estuvo ahí sólo por tres días...! Cuando tomó el último par de medias, lo notó pesado y muy oloroso, en menos de un instante su intriga se convirtió en un grito cargado de susto y enojo... Luciana! llamó histericamente... Luciana se sobresaltó y en menos de 1 segundo apareció a su lado.... al verla con esa media, comenzó a rogarle por favor mami... no lo tires! es un dinosaurio que encontré en el campo!...
Después del enojo y la tremenda sorpresa, su mamá le explicó: querida Lulita lo que trajiste es la cabeza de algún pobre perro muerto no hace mucho tiempo...

Pobre Luli... que gran decepción... su dinosaurio guardado tan secretamente terminó en el cesto de la basura...
Lilia Baldi
Prof. Ana María Le Voci

martes, 22 de junio de 2010

Un secreto jamás contado de Blanca Ayoso

Los alumnos de 1º "A", analizaron junto la profesora Gloria Gracia el "Cuento Al abrigo"; y cada alumno tuvo que inventar una historia sobre el hábito de guardar o esconder.

Ella tuvo durante muchos años en su memoria esa historia que sólo su alma y su propia sombra fueron capaces de guardar.
Un día cuando notó y realmente creyó que su secreto dejaría de serlo y podía salir a la luz, tomó un cuaderno y comenzó a escribir.
Fueron varias noches en su cama, a la luz del velador, su única compañía y testigos unidos de su secreto; ese secreto que logró desvelarla tantas noches ahora yacía plasmado en las hojas blancas de cuaderno.
El último verano transcurrido para ella, fue cuando tomó la decisión de juntas de familia y dejarles el escrito para que cuando ella y no estábase más pudieran leerlo. Lamentablemente no pudo llegar a concretar ese deseo porque el destino otra vez (como en aquel momento tan triste de su pasado) le cobraría su deuda llevándose su vida sin poder dejar la prueba de su doloroso error en manos de quienes pudieran comprender tantos años de silencio y quizo justificarlo.
En algún lugar de la casa yace oculto el secreto, la historia que quizo por casualidad y solo por casualidad algún día descubren los que quedaron; entonces será tarde para pedirle explicaciones y ser perdonada.
Su secreto, su terrible secreto fue que cuando joven había abandonado a su bebé y jamás pudo saber quien lo crió, murió con ese secreto y con la incertidumbre de que alguna de sus cinco hijos adoptivos, esos hijos que la vida le puso en su camino para poder curar o mitigar esa herida abierta, fuera ese hijo que abandonó cuando ella recién entraba en su adolescencia. Se fue de este mundo sin que la vida lo perdonara y sin poder develar su secreto.
Blanca Ayoso
Prof. Ana María Le Voci

Cuento de Juan José Saer

Los alumnos de 1º "A", analizaron junto la profesora Gloria Gracia el "Cuento Al abrigo" de Juan José Saer; y cada alumno tuvo que inventar una historia sobre el hábito de guardar o esconder.

Un comerciante de muebles que acababa de comprar un sillón de segunda mano descubrió una vez que en un hueco del respaldo una de sus antiguas propietarias había ocultado su diario íntimo. Por alguna razón --muerte, olvido, fuga precipitada, embargo-- el diario había quedado ahí, y el comerciante, experto en construcción de muebles, lo había encontrado por casualidad al palpar el respaldo para probar su solidez. Ese día se quedó hasta tarde en el negocio abarrotado de camas, sillas, mesas y roperos, leyendo en la trastienda el diario íntimo a la luz de la lámpara, inclinado sobre el escritorio. El diario revelaba, día a día, los problemas sentimentales de su autora y el mueblero, que era un hombre inteligente y discreto, comprendió enseguida que la mujer había vivido disimulando su verdadera personalidad y que por un azar inconcebible, el la conocía mucho mejor que las personas que habían vivido junto a ella y que aparecían mencionadas en el diario.El mueblero se quedó pensativo. Durante un buen rato, la idea de que alguien pudiese tener en su casa, al abrigo del mundo, algo escondido --un diario, o lo que fuese--, le parecía extraña, casi imposible, hasta que unos minutos después, en el momento en que se levantaba y empezaba a poner en orden su escritorio antes de irse para su casa, se percató, no sin estupor, de que él mismo tenía, en alguna parte, cosas ocultas de las que el mundo ignoraba la existencia. En su casa, por ejemplo, en el altillo, en una caja de lata disimulada entre revistas viejas y trastos inútiles, el mueblero tenía guardado un rollo de billetes, que iba engrosando de tanto en tanto, y cuya existencia hasta su mujer y sus hijos desconocían; el mueblero no podía decir de un modo preciso con qué objeto guardaba esos billetes, pero poco a poco lo fue ganando la desagradable certidumbre de que su vida entera se definía no por sus actividades cotidianas ejercidas a la luz del día, sino por ese rollo de billetes que se carcomía en el desván. Y que de todos los actos, el fundamental era, sin duda, el de agregar de vez en cuando un billete al rollo carcomido.
Mientras encendía el letrero luminoso que llenaba de una luz violeta el aire negro por encima de la vereda, el mueblero fue asaltado por otro recuerdo: buscando un sacapuntas en la pieza de su hijo mayor, había encontrado por casualidad una serie de fotografías pornográficas que su hijo escondía en el cajón de la cómoda. El mueblero las había vuelto a dejar rápidamente en su lugar, menos por pudor que por el temor de que su hijo pensase que el tenía la costumbre de hurgar en sus cosas. Durante la cena, el mueblero se puso a observar a su mujer: por primera vez después de treinta años le venía a la cabeza la idea de que también ella debía guardar algo oculto, algo tan propio y tan profundamente hundido que, aunque ella misma lo quisiese, ni siquiera la tortura podría hacérselo confesar. El mueblero sintió una especie de vértigo. No era el miedo banal a ser traicionado o estafado lo que le hacía dar vueltas en la cabeza como un vino que sube, sino la certidumbre de que, justo cuando estaba en el umbral de la vejez, iba tal vez a verse obligado a modificar las nociones mas elementales que constituían su vida. O lo que el había llamado su vida: porque su vida, su verdadera vida, según su nueva intuición, transcurría en alguna parte, en lo negro, al abrigo de los acontecimientos, y parecía mas inalcanzable que el arrabal del universo.
Juan José Saer
Prof. Ana María Le Voci

El Secreto de Haanglih Yann

Los alumnos de 1º "A", analizaron junto la profesora Gloria Gracia el "Cuento Al abrigo"; y cada alumno tuvo que inventar una historia sobre el hábito de guardar o esconder.

Veinte años atrás, cuando llegamos a Argentina no sabíamos hablar castellano ni conocíamos nada de este lugar.

Mi abuela que tenía unos dólares quería buscar un lugar seguro para guardarlos, entonces se le ocurrió una idea, puso esos dólares en una bolsa plástica, luego lo puso en una lata vieja y la dejó ahí en la alacena. No contó su secreto a nadie y volvió a Taiwán dejando el dinero ahí.

Después de muchos años, cuando mi abuela falleció. Fuimos la familia a limpiar su casa. Mi tía encontró esa lata y todos nosotros nos quedamos sorprendidos.

Los billetes estaban muy rotos y no se los podían usar aquí. Al final tuvimos que mandarlos a E.E.U.U. para que los cambiaran en el banco de allá.

Haanglih Yann
Prof. Ana María

Acto del Bicentenario, fotos de la reunión

Felicitaciones a los alumnos que participaron




Prof. ana María Le Voci

martes, 15 de junio de 2010

Acto del Bicentenario

Final del acto, palabras de nuestra directora Graciela:

El secreto de Luisa Cupito

Los alumnos de 1º "A", analizaron junto la profesora Gloria Gracia el "Cuento Al abrigo" de Juan José Saer; y cada alumno tuvo que inventar una historia sobre el hábito de guardar o esconder.

El secreto:
Encontraron compulsivamente, los moradores dormían, cuando de pronto el dueño de casa, abrió los ojos y vino a su memoria, que en algún momento y en algún día que no recordaba, tenía una pequeña caja, en la cual guardó y creyó proteger del paso del tiempo un diario íntimo, junto a unas cartas protejidas con una cinta amarilla, una rosa seca y un hermoso colgante. No se si realmente tenía mucho valor para otros, pero si para el son recuerdos muy bien guardados pero, siempre hay un pero, lo descubrieron estas personas, amigas de lo ajeno, que tiraron por el suelo todo y apoderándose del colgante.
El secreto del dueño de casa, se violó, lo perdió y sintió una impotencia ante ese acto.
Le dejó como enseñanza que no hay un secreto, que por bien guardado que se tenga, se pueda mantener.

Luisa Cupito de 1ª "A"
Prof. Ana María Le Voci

Si de guardar se trata.... de Guerrero L. Natividad

Los alumnos de 1º "A", analizaron junto la profesora Gloria Gracia el "Cuento Al abrigo"; y cada alumno tuvo que inventar una historia sobre el hábito de guardar o esconder.

Si de guardar se trata....
Desde que empecé a perder a mis seres queridos adquirí una costumbre que no sé si es buena o mala, sólo sé que cuando necesito saber que están, recurro a ello y eso me hace bien al alma mía.
¿Qué guardo? - Las clásicas fotos, que me muestran que fui niña alguna vez y por supuesto en brazos de ese ser querido y amado que ya no está, con quien fui tan feliz, hasta cuando adiós...
-Un cepillo con los pelitos de plata de mi abuela.
-Un abrigo, que no es cualquier saquito, es el de color rojo es el más usado, el siempre usado por ella, mi otra abuela.
-Cartas, de mi padre, donde me dice cuanto me extraña y me quiere...
-Una carta de amor que mi abuelo le escribe a mi abuela, expresándole su amor...
-Tarjetitas de los chicos, de cuando yo creía en que era útil trasmitiendo las palabras de Jesús me decían Seño!! y solo tenía 17 años...
-Una imagen muy especial y digna de ser tratada por una congregación de psicólogos... Es una fotografía que yo misma saqué y una cartita o esquela, como quiera llamarlo, que deposité entre sus pechos, porque creo que ahí está su corazón. Donde le decía que la quería y prometiendo un pronto encuentro. Esa mi tía que se fue de viaje... Descansa.
-Por último y para no ser tan extensa esta historia, guardo dos cartas para mis hijos, son dos sobres donde guardé sus primeros dibujos y cartitas a Papá Noél y Reyes, dibujos de amor diciendo "te quiero", "Feliz cumple Ma", con sus primeras letras.
Y en ese sobre una carta mía para ellos donde les digo diferentes cosas ya que con Matías aprendí a ser una madre sin pasar por el proceso normal y con Maxi sobreviví a lo que es ser madre pasando por los pasos naturales, parto, lactancia, niñez, adolescencia, etc...
Por eso si de guardarse se trata me considero una experta en el tema...

Guerrero L. Natividad

Prof. Ana María Le Voci

Festejos

¡Por supuesto, no hay festejos sin música, nos delita con su guitarra Cristian Herrera.







Prof. Ana María Le Voci

Acto del Bicentenario

Los alumnos de 1º, de 2º y 3ª, particitaron en el acto y nos leyeron fragmentos del himno de los distintos países latinoamericanos que han participado en nuestra iniciativa de emancipación.
De damos las gracias a todos los alumnos que han participado de alguna u otra manera.

Palabras de agradecimento.



Prof. Ana María Le Voci

Acto del Bicentenario

En este video podremos observar el inicio del acto formal y la entrada de la bandera de ceremonia.



La profesora de historia y geografía Claudia Gallego, hace alusivas unas palabras en conmemoración al bicentenario.



Finalmente la Directora del CENS, Graciela hace el cierre del acto.

Prof. Ana María Le Voci

viernes, 11 de junio de 2010

Acto del Bicentenario, preparativos.

Todos los integrantes del CENS cooperan para celebrar juntos, a continuación del acto formal.
Además los actores ensayan para su guión.
¡¡¡Qué nervios,.....!!!!






Abanderados


Prof. Ana María Le Voci

martes, 8 de junio de 2010

Acto formal del Bicentenario

En este video podremos observar el inicio del acto formal y la entrada de la bandera de ceremonia.


Prof. Ana María Le Voci