CENS 57

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viernes, 26 de noviembre de 2010

"CAPUCENS"

En esta oportunidad se han reunido Patricia Espinosa, profesora de Administración de empresas, junto a Gloria García, profesora de Lengua. Tuvieron como objetivo unir la literatura con un proyecto empresarial, como fue este café literario, donde los alumnos pusieron en práctica todo lo aprendido en clase.
Uno de los tantos cuentos que se lleyeron fueron:

"El cuento de la Rosa" de Ana Rosa Rodriguez Barloco

Hace muchos años, en un reino escondido del desierto, vivía un hombre que tenía tres hijos. Un día en que saldría a un largo viaje, las llamó a los tres y les dijo:

-Hijos míos, ¿qué quieren que les traiga de los lugares que voy a recorrer?
-Yo quiero un anillo con la piedra más extraña que encuentre – dijo la mayor-
-Yo, un vestido con los mejores colores –dijo la mediana-
-Yo, simplemente una flor –dijo la pequeña.

Marchó con una gran caravana de camellos. . Largo fue el recorrido. En diferente y lejanos lugares el padre encontró el anillo más extraño y el vestido, pero no la flor.
Regresaba desilusionado cuando al costado del camino vio un palacio que antes no había visto.
Y lo increíble era que junto a la gran puerta había un rosal todo florecido.
Se acercó, eligió la rosa más hermosa, y en ese momento, del palacio salió una serpiente que le preguntó:
-¿Qué haces ahí?
El hombre le explicó, pero la serpiente le dijo:
-Si cortas la rosa, tendrás que traer a tu hija para que yo la conozca.
Bueno dijo el hombre.
Y volvió a la casa con los regalos, pero tuvo que contarle lo sucedido a la pequeña. La muchacha decidida y aventurera, decidió ir.
Fue al palacio a conocer a la serpiente. Hicieron amistad y jugaron, bailaron y un día la serpiente le dijo:
-¿Te casarías conmigo?
-Bueno, no sé. Tendría que pensarlo, dijo la muchacha.
-Hummm...…Esta bien. Mientras pienso te daré algo.
Y le dio un espejo que era un espejo mágico.
-Cuando quieras saber lo que pasa míralo.
La muchacha volvió a su casa, con el padre y las hermanas, mientras pensaba. Un día decidió mirar el espejo. Y, entonces, la imagen que vio fue a la serpiente desfalleciente, muriendo por lo que rápidamente volvió al palacio a encontrarse con ella. La encontró tirada, junto al rosal. Y, otra vez, la serpiente preguntó.
-¿Te casarías conmigo?
Y la muchacha, que mucho la quería, viéndola morir dijo “Si” y con ese sí la serpiente se transformó en el más hermoso galante y simpático príncipe que haya imaginado, deshaciendo el hechizo que lo tenía prisionero hacía miles de años.
Enamorados, se besaron y se casaron. Y fueron felices entre besos y festejos este cuento se ha terminado.

Y "El abanico plateado" de Bárbara Bogarín

Asomaban sus ojos verdes jugando con el abanico. Como en un sortilegio sensual lo desplazaba felonamente hacia sus senos. A él le pareció una imagen irreal, escapada de otras dimensiones no terrenales. Así la conoció y la bautizó como “la dama del abanico plateado”, mientras el tren corría enloquecido en medio de las colinas.
Se pegaba a las ventanillas el movimiento del quieto paisaje. Los rieles retumbaban más en cada durmiente. Una llovizna pertinaz comenzó a cubrirlo todo y el abanico seguía jugando con la mirada encendida y distante. Mas incógnitas se despertaban en él.
Sentada junto a la ventana, no había notado que alguien la observaba insistentemente.
La próxima estación estaba después del túnel largo. No debería bajar allí y temía que ella lo hiciese. Del otro vagón llegaban las notas de un acordeón y el corazón de él sintió una brisa inesperada porque al fin, unieron brevemente su mirada. Fue sólo un instante. Breve como el segundo, grandioso como el cielo y ruborizante como un atardecer de sol y nubes.
¿Esa tarde de junio sería inolvidable? ¿O el comienzo de algo nuevo en la vida de él? Ya se veían las luces de la boca del túnel largo, eran luces que lastimaban sus miedos, sus temores y en medio de ellos, lo decidió: si ella bajaba en la próxima estación, el también lo haría…..
La volvió a mirar, esta vez de reojo, ella seguía con su abanico plateado haciéndolo danzar frente a su rostro.
Y llegó la estación después del túnel. Ella descendió deslizándose como una bella gacela. Él no dudó, aunque debería viajar unos kilómetros más en el tren, bajó detrás de ella. El pueblo estaba lleno de silencios, un carruaje señorial la esperaba. Subió y se alejó por un camino bordeado de abetos. Legaría hasta el castillo, que hundía entre las nubes su parte más alta. Las cascadas retumbaban hasta allí, donde comenzaba del sendero que él estaba dispuesto a caminar para llegar a ella.
Avanzaba y el camino se hacía cada vez más angosto. Los hielos se licuaban y caían al fondo de un barranco profundo. Se respiraba una región melancólica. Sólo las flores blancas de una enredadera que descendían de la ladera, le inspiró seguridad mientras se fue acercando al castillo.
Pero de pronto un tronar de caballo retumbó, un grito estridente como aguardando a la muerte estalló haciendo eco en todas partes. Como una amazona derrotada avanzaba ella. Las cascadas se secaban, los árboles caían, las rocas se quebraban, el cielo ahora era un negro velo y enceguecía el resplandor de los ojos de un vampiro persiguiendo a la señora del abanico. Enloquecido, corrió en busca de ella, pero ella ya era una vampiresa y hundió sus dientes en el cuello de él.

Prof. Ana María Le Voci

Carta a un compañero/a que no conocí:

Estás en tercer año, a punto de terminar un nuevo ciclo en tu vida...
No llegué a conocerte, tal vez una clase compartida, un ingreso, un recreo, apenas un saludo, pero el no conocerte, no me impide el poder ADMIRARTE...
Como seguramente vos, yo entré al CENS, de casualidad, aunque creo que fue más causalidad, estando situado apenas a unos metros de mi hogar, ni enterada estaba que existía...
No contaré la historia de cómo fue mi ingreso, ni de cómo decidí hacerlo de "0", si bien ya había cursado cuatro años en mi adolescencia... Sólo se que el CENS llegó a mí, en el momento justo, como te habrá llegado a vos, si bien yo estoy recién en la cuesta hacia arriba, vos estás llegando al término de este camino estudiantil, en un ámbito tan diverso, donde señoras grandes compartimos con algunas pares, con adolescentes y con algunas personas más grandes aún…
Más allá de los distintos problemas que cada uno de nosotros pueda tener o haber tenido a nivel personal… ¡acá estamos! y eso es lo que vale…
Por eso retomando lo que te decía al principio quiero que sepas ¡cuánto te admiro por haberlo logrado!
Durante mis dos próximos años seguirás siendo mi ejemplo a seguir.
¡FELICITACIONES! Y ojalá sigas estudiando a nivel terciario, universitario, o lo que se te ocurra…
Está bueno seguir este camino llegando a diferentes metas… ojalá vuelva a encontrarte para volver a felicitarte, y me sigas sirviendo de ejemplo a seguir.

¡FELIZ EGRESO!
Y RECORDÁ SIEMPRE:
“La mejor meta es el camino”
Una compañera de 1º año
Prof. Ana María Le Voci

martes, 9 de noviembre de 2010

Acto académico

Invitamos a Ud. al acto académico del egreso de la 21º promoción del CENS 57, que se realizará el día viernes 3 de Diciembre de 2010, a las 18.30

Escuela Nº 1 "Tomasa de la Quintana de Escalada"
Avda. Corrientes 5332, Capital Federal.


Prof. Ana María Le Voci